CALACEITE: MAGIA Y MITO HECHOS BOOM

En Matarraña, región olvidada de Aragón, donde el tiempo se detuvo,
se alza en una ladera el pueblo medieval en piedra que en los años 70s
sirvió de refugio y descanso a los más notables escritores
latinoamericanos.
Pueblo escondido en la falda del otero, cuento de hadas, con una
historia oculta en las juntas de sus sillares.
A principios de esa década, era fácil encontrarse en sus callejuelas
con Vargas Llosa, García Márquez, Luis Buñuel, Carlos Saura y, sí,
nuestro José Donoso. Algunos pasaban temporadas en ella, otros
sentaron casa allí.
Cabe preguntarse por qué estos artistas terminaron viviendo en un
pequeño pueblo de no más de mil habitantes. José Donoso explica, en su
“Historia personal del boom”, que en determinado momento los autores
más relevantes de la literatura latinoamericana buscaron la
internacionalización de su obra, tomando como modelos a Wolfe, Joyce,
Lawrence o  Faulkner. Y se escribieron obras como “La región más
transparente” (Carlos Fuentes), “La ciudad y los perros” (Vargas
Llosa), “Cien años de soledad” (García Márquez) o “El obsceno pájaro
de la noche”(sí, de nuestro José Donoso).
Si bien en la década anterior La Habana se había convertido en lugar
de reunión de escritores latinoamericanos y algunos europeos
fascinados por la Revolución, con el correr del tiempo ponen sus ojos
en París y Barcelona, ciudad esta última donde comienza la unificación
literaria latinoamericana bajo las manos protectoras de los editores
Carmen Balcells y  Carlos Barral.
Luego de un tiempo en Barcelona, algunos comienzan a buscar un lugar
de retiro, pero sin perder contacto con la urbe, y se dispersan por
Tarragona, Sitges o Mallorca. José Donoso, en 1971, vivía en Sitges e
iba a Calaceite a supervisar la traducción al francés de “El Obsceno
pájaro de la noche” que realizaba Didier Cotte, instalado en el
pueblo. ¿Qué encontró allí? ¿El sosiego o la fuerza creativa que emana
de sus piedras? Y terminó comprando tres casas ruinosas del siglo XVI
para convertirlas en un caserón con forma de proa donde vivió hasta
1976. En ella escribió “La misteriosa desaparición  de la marquesita
de Loriá”, “La historia personal del boom”, “Tres novelitas
burguesas”, “Casa de campo” (por ésta recibió el Premio Nacional de la
Crítica Española, en 1979) y “El jardín de al lado”.
Algo debe de tener Calaceite para atraer de la forma que lo hace a
tantos talentos creativos a lo largo del tiempo. Allí se celebró un
encuentro de escritores que reunió a De Prada, Marías, Matute,
Martínez Laínez, Galván, Reig, entre otros tantos de relevancia.
No hace mucho, el municipio honró a tanto talento, en lo más alto del
pueblo, en la conjunción de varias callejuelas, con una pequeña,
íntima plaza dedicada a los artistas, ornándola con dos piezas
escultóricas notables de artistas españoles, y en el panel dedicatorio
aparece, entre todos ellos, nuestro José Donoso.
La magia y el mito siguen vivos, pero en Calaceite es mejor no hacer
mucho ruido…

 

® Esteban Yáñez
Calaceite, septiembre de 2014.

 

 

Esta obra está bajo una licencia Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 .

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